viernes, 18 de agosto de 2017

Aparición de la Santa Compaña

La Santa Compaña

Retropost #1748 (18 de agosto de 2007): La vida de los otros

La vida de los otros

Publicado en Cine. com. José Ángel García Landa

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Las películas sobre fisgones, curiosos y espías, en especial las que incluyen a un personaje que contempla a otros desde la oscuridad, convirtiéndolo en espectáculo inconsciente, son altamente cinematográficas, pues añaden a la situación del personaje (o a la del espectador) la intensidad reflexiva de la propia situación de percepción de la película, situación voyeurística que nos coloca en situaciones de percepción privilegiadas e ideales, en las cuales nunca deberíamos haber estado. Así esta película tiene en común cosas con Peeping Tom, con La ventana indiscreta, con Retrato de una obsesión (aquella de Robin Williams en la tienda de fotos)—además de con todas las películas de espías e identidades secretas que colocan al espectador en un punto de vista privilegiado, en esa ventanita casi omnisciente junto al tapado, o al espía, desde la que se sabe quién es quién mientras los demás vagan por los errores del orden público creyendo que las gentes son quienes son.

La historia la resumo: un agente de la Stasi, funcionario simplista, gris y falso como el propio régimen al que sirve, recibe el encargo de espiar a un escritor, todo porque la novia del escritor le gusta al ministro y quiere quitarlo de enmedio. Entre la mala conciencia de su papel corrupto y el contacto secreto con el mundo de los artistas (Brecht, el músico autor de la partitura dedicada a un hombre bueno...) y se va humanizando—un poco como el monstruo de Frankenstein en la novela, aprendiendo a medida que escucha, eavesdropping, captando lo que sería la decencia y una vida más plena que la que él tiene (es patética la escena en su piso con la prostituta). Así que cuando se entera de que en efecto puede hacer arrestar al escritor, que ha publicado en Occidente un artículo comprometedor con seudónimo, falsifica el informe, no da cuenta de lo que realmente escucha por los micrófonos ocultos, y hasta oculta las pruebas corriendo riesgos considerables.

El asunto cuesta, no obstante, la muerte a la amante disputada entre el ministro y el escritor. Era una actriz un tanto vendida a su carrera, lo cual si se suma a lo que invitaba el régimen a venderse, la lleva a escenas realmente abyectas, primero dejándose violar por el ministro en aras de su carrera, y luego haciéndose confidente de la Stasi. Pero la vergüenza propia la lleva a suicidarse, al parecer, saltando delante de un camión—un sacrificio inútil pues el espía le dice mientras muere que había ocultado las pruebas que ella acababa de revelar (la máquina de escribir incriminatoria). Como la tinta roja de la máquina, la huella de la sangre de la actriz queda impresa en el último informe redactado un minuto después por el espía.

Estos informes son leídos años más tarde por el escritor, en una Alemania unificada que ha desclasificado los documentos de la Stasi. Allí descubre que el hombre encargado de espiarlo corrió riesgos ocultando los informes—y le dedica una novela, con el título de la pieza musical que les había emocionado a los dos, "Sonata para un hombre bueno". Termina la película con el  oscuro funcionario, ahora repartidor buzonero, comprando la novela y descubriendo la dedicatoria.  Quizá para no desilusionarse, el escritor decidió no abordarlo en persona cuando lo ve un día por la calle, y prefiere dedicarle una novela—posiblemente esta historia u otra parecida. Hay algo un poco ñoño en esa remisión de las verdades y la autenticidad al mundo de la Literatura, como si las más importantes no pudieran decirse cara a cara.

Esta trasposición al mundo del Arte, a una dimensión trascendente y superior, de los conflictos humanos, como modo de darles resolución, también emparenta a la película con una cierta tradición. Se me ocurren novelas en las que el acto de escribir la propia novela era un acto de expiación, como La Dentellière de Pascal Lainé, o Atonement de Ian McEwan. En ellas resulta ser la propia novela que leemos el propio acto de expiación y reconciliación. No es tan reflexiva la situación en esta película (como hubiera sido si la propia película hubiera sido la obra dedicada al gris espía, en lugar de una novela).

Como sucede en otras películas alemanas sobre la mala conciencia nacional (se me ocurre El Hundimiento, de Olivier Hirschbiegel) la película busca la humanidad aun donde era difícil encontrarla, en el corazón del régimen inhumano. Aquí el año es 1984 (—alusión a Orwell, claro, con un Big Brother que responde plenamente a sus pesadillas), y la cosa está reciente. Así que no deja de haber aquí también un ingrediente de auto-reconciliación de Alemania consigo misma (en plan 'hasta en la Stasi podía surgir la decencia')... lo cual sin duda tiene el inconveniente de poner la lupa en un punto altamente atípico de la Stasi y sus actividades. Una pieza de la máquina decidió volverse persona: sin duda es algo de celebrar, pero ¿ha pasado esto realmente alguna vez? Más típica de estos regímenes parece ser la experiencia contraria, la de ver cómo se renuncia a supuestos ideales mantenidos de boquilla y se pasa abiertamente a abrazar la corrupción y la sumisión abyecta ante el poder.

Un cierto valor histórico (en el sentido del tipismo que según Lukács ha de estar presente en la narración histórica para que no sea falsa) lo daría esta película en tanto que trasfondo de la caída del régimen comunista. Hacia el final, los espías de la Stasi abandonan su puesto donde abrían el correo de la gente al oir por la radio que ha caído el Muro. Se nos deja intuir, quizá, que el muro cayó por la propia insostenibilidad del régimen, minado desde dentro por su falsedad—un ejemplo de la cual hemos visto en directo en la película. Aunque la caída del régimen no fue precisamente debida a la pérdida de fe o a la benevolencia de los hombres de la Stasi. Ni a los artistas y escritores de la RDA.

Así que en lo que tiene de factor corrector imaginario la película produce un cierto efecto de falsedad o de special pleading. Aunque son suficientemente creíbles, por desgracia, los muchos servilismos y bajezas que retrata en el trasfondo de la historia. Especialmente siniestra es la escena del chiste en la cantina. Un jefe de la Stasi pilla a un subordinado contando un chiste contra el gobierno, y le obliga a terminarlo con falsa camaradería. Luego lo aterra diciéndole que este es el fin de su carrera, etc. Y cuando lo tiene acoquinado, dice: "jaja, era broma, hombre", y cuenta él un chiste aún más fuerte sobre el jefe del Partido. Pero luego vemos al empleadillo destinado a un mal puesto en efecto: ahí se ve en claro la falta de criterio, la arbitrariedad y la ley del embudo que impera en los sistemas autoritarios, donde todo el mundo ha de estar vigilado hasta por sí mismo por la cuenta que le trae, y no hay relación auténtica posible entre las personas, todos sometidos a una inseguridad permanente sobre si están en privado o en público, todos bajo el Ojo Escrutador del Estado. El retrato que da la película de la pobreza espiritual, la cutrez ambiental y la sociedad de pesadilla a que lleva el totalitarismo. Es escalofriante pensar la de funcionarios perfectos que pasaron de servir al régimen nazi a servir al régimen comunista de la RDA- y los que aún continuarán lamiendo pólizas hoy en el nuevo régimen, mientras no les pidan que hagan otra cosa.

La vida de los otros. Dir. Florian Henckel von Donnersmarck. Intérpretes: Ulrich Mühe, Sebastian Koch, Martina Gedeck, Ulrich Tukur, Thomas Thieme, Hans-Uwe Bauer. Alemania, 2006.


jueves, 17 de agosto de 2017

Otro pueblo desde aquí

Otro pueblo desde aquí

Retropost #1747 (17 de agosto de 2007): Un día pasó

Un día pasó

Publicado en Personales. com. José Ángel García Landa



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He empezado el día leyendo a W. H. Auden, creo—Los señores del límite. Luego le he puesto encima al libro una botella de aceite y creo que llevará la huella encima el resto de sus días—si la expresión "el resto de sus días" puede usarse refiriéndose a un libro.
The watch upon my wrist
Would soon forget that I exist
If it were not reminded
By days when I forget to wind it.
—aunque ahora tenemos el reloj conectado a la Red, no nos deja olvidarnos de que existimos. Llevamos cuenta.

He hojeado Vanities of the Eye, sin escribir nada de provecho, he hecho las compras; he estado con los pequeños en la plaza, Ivo en bicicleta, Otas leyendo 13 rue del Percebe y yo Manuscrito encontrado en Zaragoza. Potocki estuvo puliendo pacientemente una bala de plata antes de suicidarse con ella en su biblioteca. Ese carácter obsesivo deja huella en su libro. Más aprende Oscar con su tebeo ("Papá, ¿qué son acreedores? ¿Hay acreedoras?").

He hecho más probatinas de grabación: el ordenador, juguete de infinitas posibilidades, bifurca el día en montones de elecciones posibles. Pero luego no sabes dónde has estado, si aquí o en otra realidad. Sí, he estado en la piscina también chapoteando con los niños (una adivinanza de la piscina he acertado: "¿Qué es Air Berberecho?"). He releído "Fifty pounds" de A.E. Coppard. Estudiando bifurcaciones, aún no he decidido qué hacer con el resto de mi vida, llegado a un cruce más del camino; tampoco he terminado de poner orden en la mesa.

¿Qué más? Sí, rencillas familiares, de refilón por suerte; recuerdos de las personas a quienes no veo bastante, y que vuelven como olas a mi cabeza, por alguna razón no me dejan tranquilo e indiferente... También la muerte, también, ha tenido su papel hoy—el rayo ha caído por los alrededores, una vez más, hasta que un día acierta de lleno.

Le digo a una amiga que procuramos que todos los días sean idénticos para vivir en un marasmo temporal, hacer creer que no pasa el tiempo, aunque es de prever que llegará septiembre. Oscar está impaciente porque pasen los días hasta su cumpleaños, pobrecico. Yo querría que los días no pasasen, aunque tiene mal remedio la cosa aparte del que digo.

Ahora miras atrás, ves lo que has hecho en el día (examen de conciencia) y te dices que tiene que dar más de sí... pero ni all the king’s horses ni all the king’s men podrían hacerlo volver un segundo para atrás. Lo mismo diremos de la vida entera que de un día cualquiera. Mañana volveremos a fingir que somos inmortales, por el procedimiento de perder el tiempo lamentablemente. Ya se sabe, they also serve who only stand and wait—se aplica a nuestros minutos y días también, supongo.




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El gobierno, 'tranquilo' con la deriva secesionista

En el índice de Shanghai

Estamos todos los universitarios españoles muy preocupados sobre cómo nos posicionan en el índice de Shanghai. Quizá los de las áreas de Humanidades deberíamos preocuparnos menos.

En el índice de Shanghai las humanidades ni siquiera figuran como área. Como para fiarse de cómo nos evalúan: http://www.shanghairanking.com/Shanghairanking-Subject-Rankings/index.html

Y ahí lo dejo, para que más de uno reevalúe su autoevaluación.


 



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miércoles, 16 de agosto de 2017

martes, 15 de agosto de 2017

Comme dit monsieur Faulkner (2)

Walking 1

Walking 1

Retropost #1745 (15 de agosto de 2017): El legislador ha decidido remover

El legislador ha decidido remover

Publicado en Política. com. José Ángel García Landa

20070815150913-469839883-e16128802a-m.jpgUna de las ventajas de la Red es la accesibilidad de las leyes para su consulta a golpe de teclado, en lugar de necesitar prácticamente una carrera jurídica para saber dónde empezar a buscar la ley que regula tal o cual circunstancia. Entender el alcance de la ley es otra cosa, claro... pero para eso, ni con carrera jurídica, pues eso ya se determina en decisiones legales específicas para un caso concreto, y que son de resultados totalmente imprevisibles, desde el Congreso que hace las leyes hasta el juzgado de guardia que las aplica y el Tribunal Constitucional que revisa las decisiones. Pues se cuecen habas en cada uno de los peldaños de la escala.

Hoy me leía la Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio.Allí se ponen en boca del Rey ciertos razonamientos y órdenes relativos en concreto al matrimonio entre personas del mismo sexo. Sabida es la polémica causada por esta ley que supone la extensión del concepto de matrimonio para regular la relación entre parejas homosexuales. Que yo sepa, se presentó un recurso de inconstitucionalidad contra esta ley, por parte de un grupo de diputados del Partido Popular (no por el propio partido, observemos), un recurso que sigue aún sin resolver a estas alturas. No creo que este comentario ayude a resolverlo.

Los preliminares de la ley ya suponen las conclusiones, pues comienza con una reflexión al efecto de que "la relación y convivencia de pareja, basada en el afecto, es  expresión genuina de la naturaleza humana y constituye cauce destacado para el desarrollo de la personalidad" etc.— preliminares en los que los conceptos de "pareja", "naturaleza humana" y demás ya han adquirido un carácter inclusivo, haciendo así plausible la modificación de la ley que en este razonamiento se asienta. La ley que establezca el régimen matrimonial concreto será la adecuada, se nos dice, "en cada momento histórico y de acuerdo con sus valores dominantes."  Eso sí, nos asegura que la regulación del derecho al matrimonio se va a hacer "con base en la Constitución" y "dentro del margen de opciones abierto por la Constitución".

Nuestro monarca continúa empero en sus supuestas reflexiones previas recordándonos la tradición legislativa occidental y española, según la cual el matrimonio "sólo ha podido establecerse entre personas de distinto sexo", siendo la presuposición de heterosexualidad uno de sus fundamentos: "los códigos de los dos últimos siglos, reflejando la mentalidad dominante, no precisaban prohibir, ni siquiera referirse, al matrimonio entre personas del mismo sexo, pues la relación entre ellas en forma alguna se consideraba que pudiera dar lugar a una relación jurídica matrimonial". Es curioso que se refiera sólo a los dos últimos siglos, como si no hubiera habido códigos o matrimonio anteriormente en España o en Occidente. Las raíces del derecho llegan, en la memoria del Legislador, hasta 1804. Claro, antes era derecho canónico, se supone... ignorando la dimensión civil del matrimonio, muy anterior a la existencia de la Iglesia. Con estos mimbres, el legislador está preparando la relatividad absoluta del concepto de matrimonio, y su variabilidad histórica, al ser un fenómeno reciente y producto de mentalidades decimonónicas. Pero a la vez quiere realizar la difícil pirueta de asentarlo en la base de una normativa legal de los dos últimos siglos (el XIX y el XX) como es la Constitución Española.

El legislador reconoce explícitamente, por tanto, que en siglos anteriores, incluido el siglo en el que se redactó la Constitución, los textos legales no pueden interpretarse como neutros en lo referente a la heterosexualidad del matrimonio, sino que antes bien presuponen la diferencia de sexo de los contrayentes como uno de los fundamentos básicos de la institución—tan básico que no necesita mencionarse, por obvio. Por obvio no para el legislador, sino para esos códigos, incluida la Constitución Española, código redactado en el siglo XX por mentalidades decimonónicas. Pero aquí evita el Legislador, por pudor y conveniencia, la alusión a la Constitución, y sólo se remite al Código Civil de 1889. Silencia el hecho de que la Constitución no alteró ese código civil (alteración que tan necesaria se estima), precisamente porque la Constitución participa de los mismos "arraigados prejuicios y estigmatizaciones"—y no menciona el matrimonio unisexual precisamente porque es obvia su imposibilidad para el legislador. La Constitución dice, en su Artículo 32.1, "El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica". Observemos que no está hablando de "los ciudadanos", sino de "el hombre y  la mujer"—el sentido y presuposición de la frase es meridianamente claro, según acaba de reconocer la Ley que va a retorcer el sentido de esta frase, en el caso de los códigos que emplean esa misma expresión. No estamos hablando de las ideas concretas de los Padres de la Constitución, por supuesto, sino del principio jurídico de la intención del legislador como regulador de los límites de la interpretación. 

Así pues, en el Código Civil se añade simplemente un párrafo diciendo que "el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo sexo". Que en lo que a presuposiciones se refiere sigue siendo ilustrativo, pues no dice "cuando ambos contrayentes sean de sexo diferente". (Y así sigue presente la huella del carácter excepcional o sobrevenido del matrimonio entre personas del mismo sexo en la misma ley que lo garantiza).

¿Por qué, aun reconociendo que el sentido de los textos es históricamente el que es, se lanza el Legislador a hacer una interpretación que explícitamente vulnera ese sentido—insisto, según reconoce el propio Legislador, que nos ha aclarado que este código presupone la heterosexualidad del matrimonio— y a la vez, con el mismo golpe de voz, dice que está trabajando "dentro del margen de opciones abierto por la Constitución"?

Se apela a otros derechos garantizados por la Constitución. Cierto, pero las regulaciones explícitas del texto sobre un punto dado siempre actúan como limitaciones a la extensión posible de otros artículos. Por ejemplo, cuando la ley dice que "los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España" (Art. 30.1), hay que tener en cuenta para la interpretación de ese deber la existencia de otras especificaciones, como las garantías a la objeción de conciencia (Art. 30.2). No se puede ignorar sin más el 30.2 porque exista el 30.1. De igual modo, no se debería poder ignorar el 32.1 (cuyo sentido nos ha explicado amablemente el Legislador), por el hecho de que el Art. 14 diga que "los españoles son iguales ante la ley" y se prohiba la discriminación. Por ejemplo, no es anticonstitucional tampoco el artículo que discrimina por sexo a la hora de suceder a la Corona. Será machista, e incluso incoherente, pero no anticonstitucional. Del mismo modo, el artículo que estipula el matrimonio entre personas de distinto sexo será homófobo, o decimonónico, o insuficientemente rico, plural y dinámico, según opiniones—lo que malamente puede decirse es que es anticonstitucional. O que no significa lo que significa, cosa que repito, nos acaba de confirmar el propio Legislador. Colocándose así en una posición difícilmente sostenible desde el punto de vista de la lógica y de la hermenéutica.

Del mismo modo, sería incoherente decir que cuando la Constitución utiliza el masculino genérico ("los españoles son mayores de edad a los 18 años") cabría sin embargo proponer una ley especial para las españolas, tras haber reconocido que en efecto el sentido de la Constitución era el del masculino genérico aplicado a ambos sexos. También podría haber parecido oportuna una reforma del Código Civil en ese artículo que prohíbe a una persona casarse con el asesino/a de su anterior cónyuge. ¡Y eso que atenta contra la libertad de las personas, aun de las reinsertadas con su pena cumplida! Lo mismo se aplica a otras restricciones al matrimonio.

No es posible, pues, la explicación de esta maniobra interpretativa apelando a una  garantía de derechos constitucionales establecidos en otros artículos. ¿Es un intento deliberado de ver hasta dónde puede estirarse la Constitución? Si las intenciones pueden ser múltiples o confusas, desde luego, el efecto está servido. El efecto, hermenéuticamente hablando, es que una ley de rango inferior puede modificar la Constitución, y "evitar toda quiebra entre el Derecho y los valores de la sociedad cuyas relaciones ha de regular", por el procedimiento de hacer que la Constitución se pliegue en cada momento a la mayoría absoluta parlamentaria necesaria para aprobar una ley—en lugar de a la mayoría porcentual superior requerida para una modificación de la Constitución.

Evidentemente, el mismo razonamiento serviría para declarar constitucionales la poligamia, poliandria, y matrimonios de grupo, previo comentario de que la frase "el hombre y la mujer" a la vez significa lo que significaba en 1978 y que ahora por ley puede significar "un grupo de hombres y otro grupo de hombres", pongamos por caso. Eso si la sensibilidad social lo autoriza—claro que la medida de la sensibilidad social es la mayoría parlamentaria de la mitad más uno.

Obsérvese que no se intenta decir que la Constitución dice otra cosa que la que dice: sencillamente se aclara lo que dice, y a la vez se proclama de modo incoherente que abre otras opciones—cuando es la propia ley la que las abre, y no la Constitución, en una maniobra hermenéutica-performativa sin paralelo conocido. Esto hace sospechar que, a pesar de sus aclaraciones iniciales sobre la recta manera de interpretar los códigos anteriores, esta ley no pretende establecer principios interpretativos, sino más bien crear la pista donde poder hacer una voltereta retórica, y una ficción legal. A saber, que el atrasado y decimonónico era el código civil, así como los demás textos legales de los siglos XIX y XX. A excepción de la Constitución, que abre —o a la que se puede hacer abrir, tanto da— posibilidades y márgenes. Se supone que mediante la práctica de legislación creativa que no sea derogada por el Tribunal Constitucional.

Subsiste en la ley una pequeña incoherencia (en sus propios términos, si es posible). Tras ordenar la reforma terminológica del Código Civil (de "marido y mujer" a "cónyuges"), aclara el Legislador:

"Subsiste no obstante la referencia al binomio formado por el marido y la mujer en los artículos 116, 117 y 118 del Código, dado que los supuestos de hecho a que se refieren estos artículos sólo pueden producirse en el caso de  matrimonios heterosexuales."

Aquí topa con alguna paradoja más esta ley tan avanzada. Esos artículos son los relativos a la filiación, y dice el 116 que "se presumen hijos del marido los nacidos después de la celebración del matrimonio y antes de los trescientos días siguientes a su disolución o a la separación legal o de hecho de los cónyuges".

Los casos de impotencia, adulterio—y ya no entro en transexualidad, etc.— quedan remitidos por tanto a las sentencias judiciales específicas en tanto que excepciones. Entiendo que no se presuponen hijos del cónyuge los hijos habidos por una lesbiana después de la disolución del matrimonio unisexual. ¿Pero, y antes? Y, aún más: en el caso de matrimonio entre una lesbiana transexual y una lesbiana vulgar, cuando el cambio de sexo se ha limitado al cambio de una palabra en el registro—¿sigue vigente esta limitación? Si se deja la terminología de estos artículos de filiación sin cambiar, a esa "cónyuga" no se le aplican las presuposiciones relativas a "maridos", por muy hombre que sea biológicamente hablando.

El artículo 115, a su vez, declara que "la filiación matrimonial materna y paterna quedará determinada legalmente: 1) Por la inscripción del nacimiento junto con la del matrimonio de los padres. 2) Por sentencia firme.

No es fácil saber qué quiere decir "los padres" en este artículo. ¿Se refiere a dos varones exclusivamente? No parece plausible. ¿Se refiere a un hombre y una mujer exclusivamente? Nada permite presuponerlo, habida cuenta de la reforma de la ley del matrimonio. Parece que la filiación, en el caso de una pareja homosexual, se contempla de modo no problemático dentro del caso general, por inscripción del nacimiento junto con la del matrimonio de los padres, a menos que medie una sentencia que disponga lo contrario. En el caso de una pareja de hombres, no sé si se aceptaría en el Registro Civil la inscripción de un nacimiento a la pareja sin problemas—habría que acudir a la casuística, y probablemente habrá soluciones diferentes según el funcionario de turno en la ventanilla. En el caso de una pareja de lesbianas, no queda excluido por el sentido común que pueda haber un nacimiento, y que se inscriba una criatura como hija del matrimonio. Lo que no sé es si en la ley ha lugar siquiera a especificar cuál de las dos cónyuges ha parido efectivamente el hijo, puesto que aquí tampoco valen presuposiciones. ¿Alguien tiene datos?

Ideas sobre el matrimonio hay muchas, está claro. Y sobre la interpretación, también. Lo que me parece que no hay es ningún principio común, ni ético ni interpretativo, sobre el que asentar las leyes. Y menos lo habrá si el Tribunal Constitucional abandona su extraño silencio y rechaza el recurso contra esta ley. Las palabras, como decía Humpty Dumpty, significan lo que mande el jefe. Incluida la palabra "remover" utilizada en el articulado de esta ley: "La Historia evidencia una larga trayectoria de discriminación basada en la orientación sexual, discriminación que el legislador ha decidido remover". Pues removido queda el asunto, hasta nueva orden.



lunes, 14 de agosto de 2017

María do Ceo en Arcade

Santiago Abascal. La farsa de la autodeterminación

El mundo las vueltas que da

El mundo las vueltas que da

Retropost #1744 (14 de agosto de 2007): Narratología de los blogs

Narratología de los blogs

Publicado en Blogs. com. José Ángel García Landa

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Tengo que empezar a pensar en cumplir mi compromiso de escribir un artículo sobre narratología de los blogs que le prometí a mi cuñada. Así que empiezo hoy inaugurando una hoja en blanco (quizá ya no tan blanca cuando tú la leas) para irla rellenando con reflexiones sobre Los blogs y la narratividad de la experiencia. Und so weiter.

Y aunque aún no me he decidido a ir a París, a dar una conferencia sobre narratología en la École Supérieure des Hautes Études en Sciences Sociales, es posible que sí lo haga. Y quizá presente allí una versión preliminar del trabajo éste sobre narratología de los blogs... por matar pájaros. Si me animo a hacerlo en francés, lo iré traduciendo y colgando aquí: Les blogs et la narrativité de l'expérience.  Quizá el título vaya cambiando. Raro lo que no cambia.





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domingo, 13 de agosto de 2017

Un viejo carguero

Un viejo carguero

Retropost #1743 (13 de agosto de 2007): En el fondo no estoy tan mal

En el fondo no estoy tan mal

Publicado en Blogs. com. José Ángel García Landa

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De la reseña editorial de Zero Comments: Blogging and Critical Internet Culture, de Geert Lovink (Routledge, 2007):


In Zero Comments, internationally renowned media theorist and 'net critic' Geert Lovink upgrades worn out concepts about the Internet and interrogates the latest hype surrounding blogs and social network sites. In this third volume of his studies into critical Internet culture, following the influential Dark Fiber and My First Recession, Lovink develops a 'general theory of blogging.' Unlike most critiques of blogging, Lovink is not focusing here on the dynamics between bloggers and the mainstream news media, but rather unpacking the ways that blogs exhibit a 'nihilist impulse' to empty out established meaning structures. Blogs, Lovink argues, are bringing about the decay of traditional broadcast media, and they are driven by an in-crowd dynamic in which social ranking is a primary concern. The lowest rung of the new Internet hierarchy are those blogs and sites that receive no user feedback or 'zero comments'.

– entre los cuales me encuentro. O sea, en el fondo de la red social. Bueno, aún podía estar peor, con cero comentarios y cero visitas y cero enlaces...  en un islote de la red como este otro que tengo. (Pues claro que no funciona el enlace—si digo que es un islote). Pero mejor vivir en una isla desierta, o en un rincón apartado, que en según qué barrios—digo yo. O recibir según qué visitas...

No es que vaya a decir, con Locomotoro, "solo, solo, solito y solo / soy más pirindolo". Pero, contrariamente a lo que esperaba, y sin ánimo de ofender a mis visitantes dialogantes, resulta que el diálogo más interesante a que ha dado lugar este blog para mí es el diálogo conmigo mismo. Esto iba contra mis previsiones, a pesar del título Vanity Fea. Y la sociedad de uno consigo mismo no es de despreciar.

En fin, que con eso dicho queda que concibo situaciones peores que la que apunta Lovink de no tener feedback. A estas alturas me importaría más la falta de autofeedback.

Pero comprendo que la red social interna no cuenta mucho en el mercado de la comunicación. Los autoenlaces tan abundantes en este blog no cubican. Toda interacción en Internet es moneda de cambio, y medida de posicionamiento, pero han de ser enlaces entre sitios distintos. Los enlaces, ya se sabe, son casi una moneda oficial de cambio en la web desde que Google los utilizó como medida del éxito, importancia y calidad de un sitio. Pero también el número de suscripciones, la lista de citas en Google, a ver quién la tiene más larga. Y también el número de comentarios recibidos—por no hablar de su calidad.

Hay que tener en cuenta que existe un mercado de intercambio de comentarios (tú me visitas, yo te visito), con lo cual habría que tener en cuenta no sólo el número de comentarios en bruto, sino la relación entre el número de comentarios recibidos y el número de comentarios puestos. Si poner un comentario (al margen de otras consideraciones) es comprar un boleto para recibir un comentario, valen mucho más los comentarios no solicitados—y los no respondidos.

Incluso, siguiendo este razonamiento, podríamos considerar que todo comentario puesto a un bloguero muy comentado va en detrimento de nuestro propio sitio... puesto que los autores muy comentados no van a entrar en el mercadeo de comentarios, siquiera sea por falta de tiempo: al comentarlos estamos engrandeciendo su sitio y encogiendo, comparativamente, el nuestro. Claro que la participación en un sitio muy visitado también puede revertir en visitas a nuestro blog.

Así que cada cual ha de encontrar la comunidad adecuada a su actividad, y sopesar a la hora de intervenir con un comentario: al margen de la importancia de la observación que queramos hacer, y al margen de la calidad de los comentarios recibidos—una consideración fuera del ámbito de este post—hay que tener en cuenta la relación entre energía reticular perdida con el comentario, y la potencialidad de absorber energía reticular a través del comentario. Es un riesgo, una apuesta.

Con lo dicho, adivinarán mis lectores que no tengo mucha intención de devolverles visitas a través de sus comentarios.

Y para terminar, una canción que propongo como himno para los blogueros sin comentarios: de Amistades Peligrosas, "Me quedaré solo":






Retropost #1742 (13 de agosto de 2007): Videor

Videor

Publicado en Imágenes. com. José Ángel García Landa

Otra probatina de colgar vídeos caseros en este blog. Éste se titula "Videor".





Como no tengo a Buster Keaton, pues tengo que salir yo. (Sí lo encontró, por cierto, Sophie B. Hawkins de camino a California—a él o a su gemelo).



 
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sábado, 12 de agosto de 2017

L'Autre Finistère





L'AUTRE FINISTÈRE   
Les Innocents
Comprendrais-tu ma belle
Qu´un jour, fatigué
J´aille me briser la voix
Une dernière fois
A cent vingt décibels
Contre un grand châtaigner
D´amour pour toi

Trouverais-tu cruel
Que le doigt sur la bouche
Je t´emmène, hors des villes
En un fort, une presqu´île
Oublier nos duels
Nos escarmouches
Nos peurs imbéciles

On irait y attendre
La fin des combats
Jeter aux vers, aux vautours
Tous nos plus beaux discours
Ces mots qu´on rêvait d´entendre
Et qui n´existent pas
Y devenir sourd

Il est un estuaire
A nos fleuves de soupirs
Où l´eau mêle nos mystères
Et nos belles différences
J´y apprendrai à me taire
Et tes larmes retenir
Dans cet autre Finistère
Aux longues plages de silence

bien sûr on se figure
que le monde est mal fait
que les jours nous abiment
comme de la toile de Nîmes
qu´entre nous, il y a des murs
qui jamais ne fissurent
que même l´air nous opprime

Et puis on s´imagine
Des choses et des choses
Que nos liens c´est l´argile
Des promesses faciles
Sans voir que sous la patine
Du temps, il y a des roses
Des jardins fertiles

Il est un estuaire
A nos fleuves de soupirs
Où l´eau mêle nos mystères
Et nos belles différences
J´y apprendrai à me taire
Et tes larmes retenir
Dans cet autre Finistère
Aux longues plages de silence

Car là-haut dans le ciel
Si un jour je m´en vais
Ce que je voudrais de nous
Emporter avant tout
C´est le sucre, et le miel
Et le peu que l´on sait
N´être qu´à nous

Il est un estuaire
A nos fleuves de soupirs
Où l´eau mêle nos mystères
Et nos belles différences
J´y apprendrai à me taire
Et tes larmes retenir
Dans cet autre Finistère
Aux longues plages de silence
 
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Pequeños récords en Filología

Pequeños récords en Filología

Brumas o fuegos

Brumas o fuegos

La semana más polémica de Google

Retropost #1741 (12 de agosto de 2007): Twist in my sobriety



Vídeo de la canción de Tanita Tikaram... hace veinte años. Ancient heart.




 

Ahora hace treinta.

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Las coplillas de Fray Josepho

Mi fotoblog

Mi fotoblog
se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.